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La salud de hombres y mujeres, además de ser diferente porque
existen factores de tipo biológico inmodificables que tienen distintas
implicaciones en la salud, es también desigual, porque hay factores sociales y
por tanto modificables que establecen diferencias injustas y evitables.
La salud de las mujeres se ve afectada por una serie de
condicionantes socioeconómicos, tales como niveles de vida inferiores, mayor
desempleo, niveles más elevados de exclusión social, un mayor porcen taje de núcleos
monoparentales cuya titular es mujer, niveles de remuneración más bajos,
pensiones inferiores y la carga de una desigual distribución del trabajo
doméstico. Además en nuestra sociedad, las mujeres desempeñan un rol
fundamental como cuidadoras de salud, al responsabilizarse del mantenimiento y
cuidado de la salud de la familia y de las personas de su entorno. Esta
realidad puede resultar perjudicial para su propia salud al descuidar su
bienestar en orden a terceras personas, al ignorar sus propios problemas de
salud y no buscar ayuda cuando lo necesitan.
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