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Los vertidos de aguas residuales, sin depurar, directamente al mar,
representan uno de los principales problemas sanitarios y ecológicos de las
zonas de baño, por su alto contenido en microorganismos patógenos y otros
agentes contaminantes. Como consecuencia de la contaminación microbiológica del
agua de baño pueden producirse infecciones, bien por ingestión de agua
contaminada o bien por el contacto prolongado de ciertas zonas sensibles del
cuerpo con el agente etiológico.
Tampoco no hay que subestimar la contaminación química, pues puede producir
graves alteraciones tanto del equilibrio del ecosistema como de la salud de los
bañistas.
Algunas especies de cianobacterias producen toxinas que pueden afectar a la
salud al bañarse en aguas contaminadas, sobre todo cuando se ingiere agua
durante el baño. Sus toxinas se clasifican según sus principales efectos en
hepatotoxinas y neurotoxinas. Pueden producir afecciones gastrointestinales
variables según el tipo de toxina, también puede aparecer irritación de la
piel, dolor estomacal, vómitos, nauseas, diarreas, fiebre, dolor de cabeza y
daño hepático. Los nadadores también pueden sufrir reacciones alérgicas como
asma, irritación ocular y sarpullido alrededor de nariz y boca.
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